Subsidios en la Acuicultura – Un Desafío para los Gobiernos

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¡Para lograr el verdadero progreso es importante nivelar el campo de juego!

Hoy quiero concentrarme en un tema muy importante, los subsidios. En días pasados hablé con un buen amigo que me dio el tema de esta columna. Su petición fue sencilla, pero difícil: “Por favor, haga que el gobierno federal y estatal entienda que los subsidios, en lugar de impulsar la acuicultura, la están hundiendo. ¡No dé más apoyo sin sentido, mejor ayude a obtener mejores créditos! “

Obviamente tuvimos una larga charla después de eso, imposible de resumirla en 600 palabras, pero sus puntos eran claros. Él, al igual que muchos otros productores en el país nunca han pedido ayuda, sin embargo, muchas veces han sido afectados porque al momento en que se otorga un subsidio a un productor en la región, ya sea para infraestructura, alimentos o stock, puede salir al mercado a precios más bajos y esto fomenta la competencia desleal. Es obvio que alguien que no tiene una entrada o que no tiene que pagar la inversión inicial en una infraestructura puede manejar una estructura de precios diferente, y esto no es justo para alguien que de alguna manera invirtió en una empresa acuícola

Además, estos productores generalmente salen al mercado por unos pocos años y abandonan la actividad acuícola, ya que no les costó nada el proyecto y a menudo no tienen vocación de acuacultores, generando solamente inestabilidad en los mercados locales e impactando negativamente en los productores establecidos. Es mejor ofrecer muchos miles de millones de pesos en créditos a buenas tazas a aquellos que están dispuestos a invertir en acuicultura, que  regalar unos cientos en proyectos que pueden funcionar por unos cuantos años pero que realmente no impactan a largo plazo.

Otro ejemplo claro que pude observar es una pescadería que abrió con bombos y platillos hace menos de un año y ofreció sólo productos mexicanos de primera calidad.

Dentro de la misma área se abrió una pesquería financiada por el gobierno estatal ofreciendo productos provenientes de la acuicultura  a precios  de granja, obviamente causando que los primeros perdieran mercado y rentabilidad, obligando por lo tanto a cerrar sus puertas. En este caso no estamos en contra de apoyar a los productores, pero no están siendo apoyados en absoluto si no se les enseña a ser empresarios. La pescadería estatal tuvo que haber aumentado el precio de venta de sus productos en al menos un 30 %, porque de lo contrario, en lugar de promover la apertura de puntos de venta, ¡los está inhibiendo!

Cuando alguien abre un negocio de estos, usted tiene que pagar la luz, el alquiler, el personal, el teléfono y otros gastos; y ¿a dónde va a ir el dinero para pagar todo eso? Si este modelo es una franquicia, se tendrá que considerar este aumento en el precio de venta, o bien el Estado será condenado a ser el único que gestione estos puntos de venta. Esto no es ni su función ni históricamente ha demostrado hacerlo eficientemente.

Este tipo de “apoyo” y subsidios en general pueden perjudicar al sector más de lo que lo puede ayudar. Lo que tenemos que hacer es  promover la competitividad! Facilitar créditos, permisos y alentar a micro, pequeñas, medianas y grandes empresas. Tenemos que nivelar el campo de juego porque de otra manera los individuos afortunados  o influencias tendrán ventaja sobre otros que no la tienen.

Es hora de rediseñar los apoyos que se otorgan  a la acuicultura y pensar en una visión de progreso a largo plazo. Terminemos con las personas que viven de subsidios y generan empresarios.

AutorAntonio Garza de Yta –  Editor de International Aquafeed

Fuente: International Aquafeed

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