Microalgas

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Los diferentes tipos de algas proveen nutrientes vitales a los rotíferos, copépodos, larvas de peces, moluscos y camarones

Las microalgas son la base de apoyo de la cadena alimentaria marina y son el alimento natural de los organismos filtradores. Las algas son, por lo tanto, son fundamentales  para la producción de alimento vivo para la larvicultura de peces y camarones. La ciencia reconoce miles de especies de microalgas, y presentan una enorme gama de tamaños de células, estructuras celulares, componentes bioquímicos que determinan su valor nutricional y digestibilidad, y varían mucho en dependencia del cultivo.

Las microalgas pueden ser muy difíciles, incluso imposibles de identificar, basándose solamente en la  microscopía. Las  diferentes cepas que parecen idénticas pueden exhibir perfiles bioquímicos o comportamiento de cultivos muy diferentes; por ende se necesita ser muy cuidadoso al seleccionar las cepas más adecuadas para diferentes aplicaciones de larvicultura. Aunque muchas cepas de microalgas han sido probadas como alimentaciones, sólo alrededor de 20 son de uso generalizado. Lo que sigue es solo una breve reseña de cómo estas algas se utilizan en la larvicultura.

Rotíferos

Los rotíferos utilizados en la acuicultura (especies del género Brachionus) son capaces de ingerir partículas tan pequeñas como las bacterias y tan grandes como 10 a 30 micras. Los rotíferos más grandes son capaces de ingerir partículas más grandes. Las bacterias son demasiado pequeñas para proporcionar una fuente significativa de nutrientes, con la posible excepción de las vitaminas (por ejemplo, B12). El sistemas digestivos de los rotíferos están equipados con un aparato de molienda único (mástax) que pueden procesar mecánicamente células de levadura o algas, lo que les permite  prosperar con aquellas algas que pueden no ser digeribles por otros filtradores.

Los rotíferos pueden ingerir partículas inertes, y la levadura a menudo se ha utilizado como un alimento de bajo costo para mantener los cultivos de rotíferos. Pero el valor nutricional de los rotíferos como alimento vivo para las larvas  de peces o camarones, está determinada por la calidad del alimento utilizad para producir los rotíferos, y sólo el alimento a base de alga  puede apoyar a las poblaciones de rotíferos con perfiles nutricionales óptimos.

Muchas de las algas que más se utilizan en la acuicultura se han utilizado con éxito en el cultivo de rotíferos, al menos en estudios experimentales, pero lejos, las algas más comúnmente usadas son cepas de Chlorella, Nannochloropsis y Tetraselmis. Estas algas se pueden producir de forma fiable y un coste relativamente bajo, pero ninguna puede producir rotíferos con un perfil nutricional óptimo para muchas larvas. Su defecto más llamativo es el bajo contenido de HUFA (ácidos grasos altamente insaturados), en particular, EPA y DHA, que para muchos peces son muy importantes para el desarrollo del sistema nervioso.

La Chlorella, en particular, carece de HUFA, aunque puede apoyar un excelente crecimiento de los rotíferos. El Nannochloropsis contiene altos niveles de EPA, y el Tetraselmis niveles moderados; ambos pueden apoyar un excelente crecimiento de los rotíferos, pero tampoco contienen DHA. Una compañía japonesa ofrece Chlorella, a la que se le ha  infundido DHA; sin embargo, el perfil de esteroles de la Chlorella, como muchas otras algas verdes como la Dunaliella y el Haematococcus, carece de colesterol. Los rotíferos producidos para alimentar a las larvas de camarones o cangrejos deben ser alimentados con Nannochloropsis, que proporcionará el colesterol que necesitan estos crustáceos.

Copépodos

Una amplia gama de diferentes especies de copépodos se utilizan en la larvicultura y varían en su capacidad para prosperar en diferentes algas. Algunos requieren de diferentes algas en diferentes etapas de desarrollo. Las algas más utilizadas son las cepas de flagelados Isochrysis y Tetraselmis, así como las diatomeas Thalassiosira y Chaetoceros.

Algunas cepas de Isochrysis (con mayor frecuencia la “cepa Tahitian” o “T-Iso”, que ha sido recientemente reconocida como el nuevo género Tisochrysis) han apoyado el crecimiento y desarrollo de algunos copépodos través de todo el ciclo de vida, pero otros copépodos requieren cepas adicionales en su dieta. Esto se puede explicar con el hecho de que aunque el Tisochrysis se utilize ampliamente en la acuicultura debido a sus altos niveles de DHA, carece de colesterol, y algunos copépodos tener el requisito específico para el colesterol, el cual se ha documentado en muchos otros crustáceos.

Las diatomeas, especialmente las cepas de Thalassiosira y Chaetoceros, se han utilizado en el cultivo de copépodos, aunque algunos estudios han concluido que las “diatomeas” pueden dañar a los copépodos, o que una dieta diatomea requiere suplementación con el colesterol. Tales generalizaciones ignoran la gran diversidad bioquímica entre las diatomeas; por ejemplo, muy pocos contienen un colesterol significativo, pero algunas pueden tener niveles altos.

Bivalvos

Aunque el cultivo de bivalvos se basa en el fitoplancton natural, las algas de cultivo son esenciales para larvicultura en criaderos. Las algas de cultivo se utilizan a menudo como alimento de alevines, juveniles y para  mejorar la condición de los reproductores en el desove. Las algas más utilizadas por los bivalvos incluyen cepas de Nannochloropsis (sobre todo para los mejillones), las diatomeas Thalassiosira y Chaetoceros, y los flagelados Tetraselmis, Isochrysis (incluyendo Tisochrysis) y Pavlova.

Las cepas de Pavlova poseen un alto contenido en HUFA. Además, existe una impresión generalizada entre los operadores de criaderos de bivalvos que la Pavlova genera un beneficio “especial” desconocido, como alimento para la larvicultura, por lo que los criaderos invierten un esfuerzo adicional para proporcionar Pavlova, a  pesar de las dificultades de su cultivo. Puede ser que los peculiares efectos beneficiosos no sean debido a su contenido de HUFA, que no es muy diferente al que proporcionan las combinaciones de otras algas. Las diferentes cepas de Pavlova contienen una muy diversa gama de esteroles inusuales.

Las investigaciones con larvas de vieira indica que muchas cepas de Pavlova producen un esterol que es un análogo estructural de una hormona de la muda de artrópodos, la ecdisona, la cual induce la metamorfosis en las larvas. Este es un fenómeno muy inusual y es un recordatorio de que aún quedan muchas lagunas en nuestro conocimiento de cómo las microalgas pueden afectar la biología de los bivalvos.

Camarones

La acuicultura del camarón explota una variedad de especies de camarones, muchas de las cuales han sido objeto de estudios de alimentación de larvas. Por lo tanto, se requiere precaución al generalizar los resultados a todos los camarones, aunque  se pueden mencionar algunas conclusiones útiles.

Las larvas de camarón, naturalmente, se alimentan principalmente de microalgas, por lo que el uso de algas como único alimento o co-alimentación con presas de mayor tamaño, a menudo puede ser beneficiosa así en etapas postlarvales. Las algas más utilizadas son las cepas de Isochrysis Tetraselmis, Thalassiosira y Chaetoceros. Teniendo en cuenta que la  mayor parte la producción de camarón se lleva a cabo en sistemas de cultivo muy grandes, se requieren grandes cantidades de algas para mantener las altas tasas de crecimiento en condiciones de producción de altas densidades.

Las diatomeas han demostrado muy buen desempeño en las instalaciones de camarón. Esto puede atribuirse en gran parte al hecho de que la pared celular del sílice de las diatomeas funciona como un amplificador de pH en la superficie celular, mejorando así la actividad de la anhidrasa carbónica extracelular, la enzima que convierte al bicarbonato en dióxido de carbono. Este mecanismo mejora en gran medida la fotosíntesis en el pH relativamente alto (8,5 y más) que prevalece en cultivos de algas.

Peces

Cuando las larvas de peces consumen presas de zooplancton vivo están ganando la nutrición que se originó a partir del alimento consumido por la presa viva, mayormente algas. Sin embargo, una contribución adicional de las algas, a menudo pasado por alto,es el consumo directo de las algas por las larvas. Sin duda, algunos de los efectos beneficiosos del “agua verde” (adición de algas a los tanques de larvicultura) puede atribuirse al consumo y asimilación de las algas por parte de las larvas, como se ha demostrado en el bacalao, el rodaballo, el fletán y pez payaso. Se ha reportado otros efectos beneficiosos de las algas, como la estimulación de la actividad digestiva y la respuesta inmune. También se ha reportado la supresión de las bacterias Vibrio tóxicas de las Tetraselmis y Isochrysis.

La Nannochloropsis es el alga más utilizada como Greenwater, debido a su bajo costo y el menor tamaño de sus células pequeñas, las cuales poseen una menor velocidad de hundimiento, lo que asegura que estén en suspensión. También es un excelente alimento para los rotíferos, y se utilizana  menudo como alimento de inicio para las larvas, ya que ayudan a mantener el valor nutricional de los rotíferos hasta que las larvas pueden consumirlos. Pero la Nannochloropsis no contiene DHA, y es difícil de digerir por muchos organismos, por lo que se utilizan otras algas con células más grandes y  más digeribles como las Tisochrysis con su alto contenido de DHA, o las Tetraselmis con un alto contenido de taurina, como alimento para las larvas.

¿Cómo elegir un alimento óptimo a base de algas?

Aunque varios componentes nutricionales se han documentado en muchas cepas de algas, se conocen pocos  perfiles nutricionales completos de ellos, por lo que puede ser difícil de predecir qué cepas son las mejores opciones para una aplicación particular. Es lamentable que tantos estudios sobre el rendimiento nutricional de las microalgas hayan probado sólo una o dos cepas en cada ensayo, ya que uno o dos cepas son poco probable que proporcionen un perfil nutricional óptimo comparable con el proporcionado por el fitoplancton mixto natural que  explotan los filtradores.

Es igualmente lamentable que tantos estudios de alimentación no hayan logrado identificar claramente las cepas particulares de las algas que se utilizaron. Aunque el contenido de HUFA de muchas cepas han sido bien documentadas, los perfiles de esteroles han sido más difíciles de caracterizar porque hay mucha más variación de una cepa a otra, incluso entre las cepas supuestamente de la misma especie. Surgen incertidumbres adicionales porque los perfiles nutricionales de cepas conocidas de microalgas pueden ser fuertemente influenciados por las condiciones de cultivo, incluyendo el régimen de luz, la temperatura, los nutrientes (por ejemplo, nitrógeno, fosfato) la disponibilidad y la fase de crecimiento del cultivo (exponencial, estacionaria, decreciente) cuando se cosechan. Todas estas fuentes de variabilidad en el valor nutritivo de las algas pueden conducir a conclusiones aparentemente contradictorias entre los estudios que utilizaron ostensiblemente las mismas algas.

Sin embargo, estos hallazgos no son en vano. Informes de la eficacia de ciertas cepas de algas suelen indicar los candidatos más prometedores para los ensayos posteriores. Los ensayos más exitosos establecen que las cepas pueden proporcionar una buena nutrición. Por el contrario, los resultados negativos indican que el fallo fue causado por algunos factores no identificados en los ensayos, no debido a las cualidades intrínsecas de las cepas. Queda mucho trabajo por hacer, pero los estudios de alimentos bien diseñados seguirá perfeccionando nuestra comprensión de cómo las algas se pueden utilizar con mayor eficacia en larvicultura.

Autor: Dr Eric Henry, PhD y Científico Investigador de Reed Mariculture Inc

Fuente: International Aquafeed

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noe

muy buena informacion, gracias

luis diego
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luis diego

excelente información