Levadura hidrolizada como fuente de nucleótidos y nutrientes digestibles en camarones

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La producción acuícola aumentó en gran medida en los últimos 20 años. En el método de producción intensiva, la disminución de la calidad del agua, el aumento de estrés, la disminución de la calidad de los alimentos, el aumento  de las infecciones bacterianas, virales o parasitarias,  pueden incidir negativamente en el crecimiento del camarón (Yousefian y Amiri, 2009). La alta susceptibilidad al estrés y la rápida propagación de enfermedades en el agua, han obligado a los acuicultores a concentrarse en el mantenimiento de la buena salud de sus peces, con el fin de lograr un buen rendimiento económico (Hoffmann, 2008).

Durante mucho tiempo, el método más común para hacer frente a la ocurrencia de infecciones bacterianas en la acuicultura, fue la administración de antibióticos; sin embargo, la acuicultura se enfrenta a serios problemas debido a diversos efectos adversos de estos fármacos, como la acumulación en el tejido, y su efecto en la flora microbiana ambiental. Por otro lado, el uso de antibióticos o vacunas para peces siempre fue una alternativa muy costosa y de escasez en muchas granjas (Yousefian y Amiri, 2009), sin embargo, el uso de sustancias naturales o nutrientes incorporados en el alimento mejora la tasa de supervivencia, la resistencia a enfermedades y el crecimiento del camarón. Este método es cada vez más utilizado.

La levadura Saccharomyces cerevisiae utilizada en la fermentación de la caña de azúcar para la obtención de etanol podría ser una alternativa natural. Después de la fermentación, la levadura puede sufrir un proceso de concentración y lavado para luego estimularla y hacer una autolisis de su membrana celular, derramando su contenido intracelular en el medio. Además su ARN se puede “romper” en fracciones más pequeñas por medio de algunas  enzimas específicas, dando como resultado nucleótidos libres y nucleósidos. Este producto es altamente digestible y cuenta con una composición rica en aminoácidos libres.

La pared celular de la levadura tiene una alta cantidad de β-glucanos que actúan como inmunoestimuladores, activando las células T presentes en el intestino, provocando una modulación del sistema inmune innato. Los camarones aparentemente dependen por completo de un mecanismo inmune no específico para resistir las infecciones (Hertrampf y Mishra, 2006). Esta modulación del sistema inmune los prepara para hacer frente a posibles infecciones por patógenos. La pared celular también contiene Manano-oligosacáridos (MOS), los cuales aglutinan las bacterias patógenas.

Otro beneficio de esta levadura hidrolizada, es que el contenido intracelular está totalmente disponible, es decir, ofrece altas cantidades de polipéptidos de cadena corta y aminoácidos libres, conjuntamente con las totalmente funcionales paredes celulares de la levadura. Estos nutrientes están fácilmente disponibles para la absorción en el intestino y la  utilización del metabolismo.

 Entre estos aminoácidos, existen altos niveles de ácido glutámico (glutamina y glutamato), los cuales brindan un gran apoyo al intestino (como aminoácido y fuente de energía), además de contar con una excelente palatabilidad, lo que conlleva a un aumento del consumo de alimento. Los nucleósidos guanosina monofosfato (GMP) y el monofosfato de inosina (IMP) también contribuyen en la mejora de la palatabilidad. Estimular el consumo de alimento nos brinda una mejor resistencia a los desafíos e influye en el aumento de la tasa de crecimiento.

Los nucleótidos libres a partir de levaduras se pueden utilizar por vía salvaje en las células (por esta vía metabólica el cuerpo puede sintetizar nucleótidos con menos costo energético como resultado del reciclaje de las bases libres y nucleótidos de la degradación metabólica de ácido nucleico, proveniente de las células muertas y / o de la dieta), fundamentalmente en tejidos con alta renovación de células y capacidad limitada para la síntesis de purina y pirimidina por vía de novo (como las células epiteliales intestinales, las células del hepatopáncreas, las células de la hemolinfa y el sistema inmunológico), donde el requisito de estas bases es alto.

Cuando el suministro endógeno es insuficiente para el funcionamiento normal, los nucleótidos se convierten en nutrientes semi-esenciales o “condicionalmente esenciales” (Carver y Walker, 1995). Esto sucede específicamente en el caso en ciertos estados de enfermedad, los períodos de ingesta de nutrientes limitados o rápido crecimiento (juveniles). También nucleótidos de la dieta parecen ser importantes para apoyar el óptimo crecimiento y funciones metabólicas, como los linfocitos y los macrófagos.

Se han realizado algunos estudios en los últimos años para evaluar el efecto de la adición de nucleótidos en la dieta de camarones. Entre estos, Hertrampf y Mishra (2006) estudiaron la adición del 0,2% de nucleótidos en las dietas de Penaeus monodon, dando como resultado una significativa mejora en la tasa de conversión de alimento y la disminución en la tasa de mortalidad (38%).

Los mismos autores estudiaron las larvas de camarón alimentadas directamente con nucleótidos y luego las compararon con el valor alimenticio de los nauplios de  Artemia, en un experimento de dos-ciclos de cría, con larvas de  Penaeus monodon, en el cual la artemia se  remplazó completamente por nucleótidos. En comparación con el grupo de artemia, el grupo de nucleótidos tuvo una mejor tasa de supervivencia  – 7,4% en el primer ciclo y 18,4% en el segundo ciclo, respectivamente. Estos resultados muestran la importancia de la suplementación de nucleótidos en las dietas de camarón, sobre todo en las etapas larvales y juveniles.

Los nucleótidos pueden combinar los beneficios nutricionales y sanitarios cuando se añade a los alimentos. La calidad del producto, así como su mezcla y administración adecuada, determinarán los resultados.

El uso de la levadura hidrolizada como fuente de nucleótidos y nucleósidos libres, además de proporcionar una concentración considerable de estos, también posee otros nutrientes digeribles que pueden ser utilizados fácilmente por el metabolismo, así como la presencia de la pared celular con sus carbohidratos estructurales no digeribles como los beta-glucanos (inmunomodulación) y losMOS (aglutinación de patógenos). Este conjunto de nutrientes funcionales es un poderoso aliado en la mejora de la productividad en el cultivo de camarón.

Autora:  Melina Bonato, PhD,   Coordinadora de Investigación y Desarrollo de ICC Brasil  

Fuente: ICC Brasil

 

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