Diez cabezas y diez colas

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Las parábolas del Dr. Young Cho para asegurar los resultados

Cada año, tengo la oportunidad de supervisar los trabajos de muchos estudiantes graduados, hacer la revisión de las publicaciones científicas de mis pares, ser el anfitrión de científicos extranjeros y pagar una visita al personal de investigación y desarrollo de las diferentes instituciones públicas y privadas a los centros de investigación de diferentes partes del mundo.

Durante mis numerosas interacciones con toda esta gente, se me da la oportunidad de revisar los resultados de interesantes proyectos de investigación. Me gusta discutir los resultados, lo que quieren decir, cómo hacen que evolucione el campo de la nutrición acuicultura, etc. Sin embargo, curiosamente ahora me estoy encontrando que la mayor parte de mi atención y tiempo se dedica a la verificación de la fiabilidad de los resultados y la solución de problemas. De a poco me estoy convirtiendo en un gran  escéptico!

Como estudiante de doctorado en la Universidad de Guelph hace un par de décadas, estudié bajo la tutoría del Dr. C. Young Cho, un científico  colorido «con mucho sentido» que me enseñó mucho sobre el proceso de la ciencia y la investigación. El Dr. Cho se retiró hace 15 años y, a menudo recuerdo las cosas que me solía decir. Siempre tenía muchas historias de la vida real o fábulas para compartir.

Cuando se habla de los resultados de investigación, una vez me comentó:

«Si alguien tiene 10 peces, los corta por la mitad y los lanza en una cacerola, entonces esa persona tiene 10 cabezas y 10 colas en la cacerola. Luego, la persona cuenta los pescados  y encuentra 11 cabezas y 9 colas; por lo que tiene un 10% menos, ecuación que indica que algo anda mal! «

Esa era la mística manera del Dr. Cho de decirme que los resultados, ya sean de un análisis químico o de un ensayo de investigación, debían ser lógicos y que la variabilidad biológica o analítica es a veces una buena excusa para que el trabajo esté relativamente mal hecho.

Para ilustrar con un ejemplo: En los últimos meses, tuve la oportunidad de revisar los resultados de una serie de ensayos de digestibilidad realizados por mi propio grupo de investigación, de algunos colaboradores, o artículos científicos para revistas. Hasta hace unos años, no me he había dado cuenta de que todo podía estar mal con la estimación de la digestibilidad aparente de los nutrientes de las dietas e ingredientes de piensos! Y no, no estoy hablando de los métodos utilizados para recoger de la materia fecal! La comunidad de nutrición de peces ha estado discutiendo la cuestión del método recolección de heces durante años y, sin embargo a veces se pasan por alto cuestiones básicas.

Al llevar a cabo un ensayo de digestibilidad, un indicador de la digestión (ejemplo, óxido crómico, óxido de itrio) generalmente está cuidadosamente incorporado en las dietas experimentales a una concentración pre-determinada (ej. 0,5 %, 100 ppm). Sin embargo, para un buen 30 % de los resultados de digestibilidad (análisis de muestras) que reviso anualmente, la concentración del indicador de la digestión de las dietas experimentales (o reportadas por el laboratorio) de las dietas experimentales, no están acorde con los niveles que fueron incorporados en la dieta. ¿Cómo puede ser?

En los ensayos de digestibilidad, como en la mayoría de los ensayos de nutrición, las dietas experimentales son una combinación de diferentes ingredientes,  incluyendo un nivel predeterminado, los cuales se  mezclan para formar una mezcla homogénea. En consecuencia, el contenido de nutrientes de una dieta de muestra debe reflejar la media ponderada de dicha concentración de nutrientes, proveniente de los diferentes ingredientes utilizados. Una vez más, es sorprendentemente común ver que los valores de análisis químico para las dietas experimentales, no son un reflejo de la media ponderada de la composición de nutrientes de los ingredientes!

Cada nutricionista sabe que la energía (bruta) es una propiedad de los nutrientes. En consecuencia, el coeficiente de digestibilidad aparente (ADC) de la energía bruta (GE) debe ser la media ponderada de los ADCs de proteína cruda, lípidos y carbohidratos del alimento balanceado. En varios estudios de digestibilidad que revisé en los últimos años, el ADC de GE no es un reflejo de la media ponderada de ADC de proteínas, lípidos y carbohidratos.

¿Dónde está el problema? ¿Está en la (descuidada) preparación de las dietas experimentales o en la baja fiabilidad de los análisis químicos realizados? El último generalmente es el más  probable, aunque los errores matemáticos o de cálculo no son tan infrecuentes.

Aprendí del Dr. Cho que se debe ser escéptico sobre sus propios resultados y que cada investigador es responsable de asegurar que los resultados sean lógicos. Esto no quiere decir que uno tiene que ser omnisciente o conocer desde el principio el resultado a esperar en todos los casos. Sin embargo, existen una serie de aspectos que se deben sumar. El proceso por el cual una persona determina si los diferentes elementos añadidos pueden ser en realidad un método efectivo para verificar la calidad y fiabilidad de los esfuerzos de investigación.

AutorDominique P Bureau, miembro del Panel  Editorial de IAF

Emaildbureau@uoguelph.ca

 

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