Cómo Controlar el Moho en la Acuicultura

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Uno de los factores más importantes  en la producción mundial de piensos y alimentos sigue siendo la prevención de las pérdidas post- cosecha de las materias primas. Por lo tanto, los métodos eficaces de conservación de los componentes vegetales con ácidos orgánicos son también de especial interés para el creciente sector de la acuicultura, además de su necesidad de producir productos acuícolas a nivel industrial.

Los alimentos acuícolas tradicionalmente se han basado en la harina de pescado como fuente de proteína predominante. Los limitados volúmenes y los altos precios hacen que sea económicamente y ambientalmente necesario buscar otras opciones sostenibles para la formulación de estos alimentos. Por lo tanto, los componentes vegetales que se utilizan como fuentes alternativas de proteínas en los alimentos acuícolas comerciales son la harina de soja, la harina de colza, la harina de girasol y la de trigo; sin embargo, estos componentes están sujetos al deterioro causado por mohos y levaduras, fundamentalmente en los climas cálidos. Existen múltiples factores que conducen al deterioro de los piensos y alimentos, como el contenido de humedad, la temperatura, las condiciones de almacenamiento y la contaminación microbiana natural.

Pérdidas de nutrientes

Los mohos en los piensos son un problema económico grave porque consumen los principales nutrientes y afectan la palatabilidad del pienso. Las pérdidas de nutrientes causadas por los mohos pueden ocurrir en magnitudes de hasta el 10 %. Especialmente el contenido de grasa cruda de los granos se ve afectado por el crecimiento del moho durante el almacenamiento, incluso más que las proteínas y los carbohidratos. Las pérdidas en la energía metabolizable del maíz pueden incluso alcanzar el 25 %.

El peligro de las micotoxinas

Además  de estas pérdidas de nutrientes, los mohos también producen micotoxinas, lo cual es una amenaza para la salud animal y humana. Las aflatoxinas, por ejemplo, pueden transferirse a los tejidos animales y, por ende, representan un serio riesgo para el consumidor. Los efectos perjudiciales de las micotoxinas en la salud animal y el rendimiento se han estudiado exhaustivamente en animales terrestres, pero hay relativamente pocos estudios en sistemas acuícolas.

Sin embargo, existen pruebas de que los hongos y las micotoxinas tienen un impacto negativo en la salud y el rendimiento de los peces. La micotoxicosis más importante en los peces y camarones es causada por las aflatoxinas, producidas principalmente por aspergillus ssp. durante el almacenamiento de los piensos y las materias primas. Para el bagre amarillo Gonçalves (2010) describió la depresión del crecimiento y la decreciente relación de conversión de alimento,  con crecientes niveles de aflatoxinas en la dieta.

También se ha demostrado que la trucha, la tilapia y el camarón son susceptibles a la contaminación por aflatoxinas a través del alimento, reaccionando con la pérdida de peso, daño hepático o aumento de la mortalidad (Tacon, 2002).

La preservación del alimento es fundamental

La prevención es el método recomendado para evitar los problemas derivados de las pérdidas de nutrientes y la contaminación por micotoxinas debido a los piensos mohosos. Esto significa minimizar el deterioro microbiano desde el momento de la cosecha hasta el uso final del material. Existen varios métodos para preservar las materias primas y el alimento en la práctica. Estos métodos incluyen secado, privación de oxígeno, enfriamiento y la aplicación de conservantes químicos. El uso de ácidos orgánicos para prevenir el deterioro de los alimentos ya está generalizado. Para conseguir el mayor éxito en la preservación, es importante la elección correcta del conservante y la correcta aplicación.

Elección del conservante adecuado

Debido a su carácter lipófilo, el ácido propiónico y sus sales son especialmente eficaces contra los mohos, haciéndolo al ácido orgánico de su elección para la conservación del alimento. Como resultado de su valor de pKa de 4,8, el ácido propiónico también es activo a un pH neutro, que coincide más estrechamente con el valor de pH nativo en los granos y el pienso. Los ácidos orgánicos causan la inhibición de los microorganismos por la rápida difusión de la molécula no disociada en la célula. La disociación (liberación del ión H +) de estas moléculas en la célula de las bacterias provoca la acidificación del citoplasma, evitando con ello el crecimiento (Lambert y Stratford, 1999). Esto es típicamente más eficaz a un pH bajo cuando – en dependencia del respectivo pKa-  la mayor proporción del ácido no está disociado.

Además, se ha demostrado que los propionatos previenen la formación de Ocratoxina A por el Aspergillus sulphureus y el Penicillium viridicatum (Tong & Draughton, 1985). Shekar et al (2009) describió una reducción de Aflatoxina en maíz post-cosecha gracias a la adición  ácido propiónico y propionato de sodio.

La eficacia de los diferentes conservantes puede ser fácilmente probada con la llamada prueba de CO2. En este ensayo, el volumen de dióxido de carbono formado por microorganismos se mide in vitro. A medida que crecen los mohos, consumen oxígeno del aire y producen CO2. Cuanto mayor sea la cantidad de CO2, habrá mayor contaminación con mohos en el sustrato. Como se muestra en la figura 1, la aplicación de un conservante a base de ácido propiónico (MoldCid) disminuye la producción de CO2 en el grano, dando una clara indicación de que la actividad microbiana se redujo.

Protección de los trabajadores y equipos

La protección del personal y de los equipos es también importante a la hora de evaluar los inhibidores del moho. Las empresas a menudo se enfrentan a la decisión de invertir en equipos resistentes a los ácidos o tienen  que reemplazar las piezas corroídas regularmente. La elección de una solución amortiguadora (buffer) o la sal de ácido, o la combinación de ellos, resuelve este problema sin perder eficacia. Esto tiene el efecto agregado de evitar reacciones químicas entre el ácido y otros ingredientes en el  alimento.

Figura 1: Efecto del MoldCid de Dr. Eckel sobre la formación de CO2 en una prueba de preservación in vitro

MoldCid, una mezcla única de ácido propiónico tamponado sobre un soporte especial y sales de ácido propiónico, garantiza una preservación confiable y poderosa del grano y otras materias primas durante la cosecha, además de los piensos en el molino o en la  granja (figura 1).

Consejos de aplicación

Además de la elección del conservante, el éxito de la preservación depende de una variedad de factores. La velocidad de dosificación tiene que adaptarse al tipo de materia prima, contenido de humedad y tiempo de almacenamiento. El inhibidor de mohos debe aplicarse antes de moler el grano. Si el grano conservado se almacena fuera, se debe cubrir, pero no antes de que hayan transcurrido al menos tres días para evitar la formación de agua condensada. Se aconseja el control sensorial regular para detectar cualquier deterioro en el tiempo.

La temperatura del grano no debe aumentar después del almacenamiento, pero debe disminuir durante el período de dos a tres meses. El grano no se debe transportar con un soplador directamente después de la aplicación del conservante, porque el ácido que aún no ha penetrado en los granos y puede evaporarse con la corriente de aire. Si se utiliza un soplador, la dosis debe aumentarse en un 10 por ciento.

Figura 3: Crecimiento de moho en la harina de soja con y sin MoldCid

A menudo, no se le presta suficiente atención a la condición de los almacenes. Una de las razones es la escasa accesibilidad de los silos donde se almacena el pienso. La escotilla está normalmente en la parte superior del silo y las inspecciones de higiene de rutina y los procedimientos de limpieza manual son difíciles de realizar. Las escotillas de limpieza tampoco se realizan frecuentemente.

La condensación se puede formar en las paredes interiores  de los silos y conducir a la formación de nidos aislados de mohos que pueden extenderse a través de toda la materia prima; por  lo tanto, la higiene de los silos no siempre está garantizada. Para una higiene óptima del pienso, es esencial abordar al mismo tiempo la preservación de la materia prima y la higiene del silo.

Resúmen

La preservación de los granos puede contribuir de manera importante a mejorar la higiene de los piensos, fomentando así la producción de alimentos saludables. La reducción de las pérdidas inducidas por el moho y la prevención de la acumulación de micotoxinas ayuda a ahorrar materias primas, minimizar los costos y aumentar la eficiencia de la producción de alimentos. Un requisito previo muy importante para el éxito de la preservación es la elección del conservante adecuado, además de una dosis exacta y adecuada.

AutoresDr Elisabeth Holl y TilmanWilke, Dr Eckel Animal Nutrition GmbH & Co., Alemania

Fuente: International Aquafeed

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